29 ago 2011

Las rutinas

Los pediatras siempre aconsejan mantener una serie de rutinas: los horarios, las comidas, el baño, etc... pero como hacemos cuando tenemos más de un hijo?
Hoy voy a hablar del sueño...

Con mis cuatro hijos pude lograr que siempre se durmieran a la hora que corresponde, a las 21.30 a la cuna, a partir de los tres meses dejarlos llorar un ratito hasta que se van acostumbrando solos que "no les queda otra" y se duermen.
Mi hija mayor lloró los primeros días una hora seguida, me comía las uñas para no ir a acurrucarla en mi pecho, luego fueron solo quince minutos y a la semana ya sabía que la dejaba DESPIERTA en su cuna (para que no se despertara en diferente lugar de donde se había dormido) y solita conciliaba perfectamente el sueño.
Gracias a eso se dormía sola estuvieramos solos o con invitados. Siempre eran dos minutos de llevarla y listo, a seguir disfrutando la velada.
Todo mi trabajo se frustró en el momento de sacarle los barrotes de la cuna. Se levantaba y venía al living permanentemente sin dejarnos disfrutar nuestro momento de pareja.
Nuestro método para que se mantuviera acostada en su camita fue quedarnos a su lado, sin darle la mano, ni cantarle, ni nada. Con el solo hecho de saber que estabamos alguno de los dos ahi se tranquilizaba. Más adelante nos fuimos corriendo y solo me quedaba sentada en el piso al lado de la puerta, cada tanto levantaba la cabeza y chequeaba que siguiera ahi. Cuando ella se dormía yo salía sigilosamente.
Era muy cómico verme a mi o a mi marido salir de la habitación gateando sin hacer el menor ruido y tratando que la luz que se filtraba del living no hiciera sombra con mi cuerpo despertandola.

Con mi otra hija fue algo similar, pero más fácil porque como compartía habitación con su hermana mayor, no se quedaba sola y se la bancaba más.

Luego tuve la etapa de contarles un cuento para dormir, pero fue por poco tiempo porque al final era tema de discusión. La menor se dormía más rápido y a la noche siguiente estaba el debate de si repetir las páginas que había escuchado la mayor o que la menor se salteara lo que se había perdido por dormirse primero... no tuvo éxito.

Más adelante las dejabamos ver tele en nuestra cama, después de cenar, media hora, sabiendo que a las 22 hrs tenían que estar dormidas. La espalda se resintió porque había que pasar a las dos cargandolas en un sueño profundo... no tuvo éxito.

Actualmente tienen una tele en su habitación y saben los horarios que la tienen que apagar y dormir. A veces ni llegan al primer bloque del programa, a veces se desvelan un poco y leen un libro. Pero a las 22.30 están todos durmiendo.

Con los mellis me relajé más. Duermen en sus cunas, eso sí, nunca los dormí a upa (y más siendo dos); bueno, cuando eran bebitos chiquititos sí. Pero les dejamos un cd de los Beatles Baby (si no lo tienen, YA a comprarlo. Son canciones de este genial grupo en versión instrumental).
Y con eso es suficiente, a las 21.30 ya están los dos dormidos plácidamente.

Además de esa rutina, siempre se mantuvo cuando eran pequeños la siesta matutina (media hora a media mañana), la siesta como corresponde (duerman o no, los dejo en la cuna dos horas... siempre duermen), y cuando eran bebés una siesta vespertina (otra vez media hora a media tarde). Ahora los mellis solo duermen la siesta matutina y mantienen a rajatabla la siesta común. La mayor ninguna y si es por ella se queda despierta hasta la medianoche, y la del medio los lunes duerme una siestita porque sino no llega a la cena del sueño que tiene.

Gracias a esa rutina con mi marido podemos tener nuestros momentos de paz, hablar cosas "de grandes" tranquilos y disfrutar además de la familia, de la pareja, que es igualmente importante en nuestras vidas.

Ahora, los fines de semana... son otro tema...

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